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Tweak says, "Unf Unf"

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Gina. ([info]casualmentegyn) wrote in [info]almostforgotten,
@ 2008-05-30 03:20:00

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Current mood: crushed
Current music:Poisoned x_x
Entry tags:79, 80, author:unknow, character:sir integra hellsing, character:the mayor, cortados, fandom: utena, fandom:hellsing, rating:m, traducción:inglés/español

Y esa pic es todo lo que me queda...
Título:Perfección.
Fandom:Utena.
Rating: T.
Género: Romance/Drama.
Pareja/Personaje:Anthy/Utena.
Autor original:Desconocido.
Idioma: Inglés/Español.

No hay muchos muebles en el pequeño apartamento de Anthy.Está viviendo en las afueras de Tokyo, más precisamente en un edificio algo antiguo para el vecindario. Sin embargo, tiene un sofá desvencijado, escritorio, mesa de imitación madera, todo dispuesto en una salita. Podríamos decir que es confortable, porque una suerte de calor flota en el aire. Le gusta mantener su casa ordenada.

Es un bonito lugar.

Siente que cada mes tiene un color propio, diferente. Como un calendario que posee y que ni siquiera recuerda haber comprado. Sin embargo, se encuentra a gusto. Es Junio y no presta mucha atención al ritmo de los días. Rosado y carmín profundo. Estamos en primavera.

Todo es muy bonito. El calendario inclusive.

Para ser honestos, tiene un florero que no es muy vistoso. Está algo pasado de moda. Le ha puesto en el escritorio, a pesar de que se supone que escriba allí, simplemente. Se ve bonito, casi diría que parece brillar en el momento en que coloca sus flores adentro: esa es una cualidad que lo hace único. Le gustan los tulipanes, pero los puso sólo porque no encontró rosas en la tienda. No le importa ponerlos en su lugar.

Son tan lindos los tulipanes.

Es tanta la belleza que Anthy recuerda Ohtori todo el tiempo. Vive en un bonito vecindario. Mira las nubes, el sol brillante y el azul del cielo que tan extraño le resulta.

A veces sueña con matarse.

Está harta de volver a casa cada maldito día, tras caminar hasta que sus piernas a penas y pueden sostenerle, siempre buscando.

Ese calendario es rojo como las rosas que le recuerdan a su vez, la sangre que manaría de una herida que fuera hecha cierta vez a punta de espada. Las flores son estúpidas, tanto como el feo florero. Pero no puede si no mirar todo eso cuando toma asiento en el maldito escritorio.

Quiere que su cuerpo se retuerza, anticipando un gran dolor, mientras que el viento golpea su rostro: desea arrojarse desde la azotea para consumarlo. Pero al final, eso no sucedería, porque ella le gritaría: ¿Olvidaste nuestra promesa de amor? Y estaría allí también,para atraparle.


Después de todo, se han citado para tomar té juntas dentro de setecientos treinta y nueve días. Debe continuar buscando.

Le queda poco tiempo, y eso que una vez lo tuvo todo entre manos. Siente que el calendario se lo recuerda.

Odia esa cosa.

***

Se permite imaginar cómo sería. Anthy lo hace sólo de vez en cuando.

Merodea por los pasillos. Prevalece el blanco fluorescente y el aroma de anti bióticos. Es un Hospital. Se dirige hacia un cuarto especial, que tarda en encontrar, porque todos lucen iguales.

Soledad. Sufrimiento. Años de espera. Eso reflejan los ojos de la señorita Utena.

Anthy sólo le ofrece sus manos. Es la primera vez en décadas que sonríe con sinceridad. No encuentra palabras para disculparse.

Salvo por los débiles latidos del corazón de Utena y el sonido de las máquinas encendidas, sólo hay silencio.

No dicen nada: sólo se toman las manos.

La fatalidad.

Es perfección.

Título:Un hombre mágico.
Fandom:Hellsing.
Rating: M.
Género: Romance/Drama.
Pareja/Personaje: Integra Hellsing,el Mayor.
Autor original:Desconocido.
Idioma: Inglés/Español.

Un hombre mágico

Oh, por favor, mi queridísima Fraulein. ¿No tendré ni siquiera el honor de unas últimas palabras?

Soy un hombre importante. Desde hace seis décadas soy más que respetado en la S. S. y no solamente por mi Batallón. He visto pasar delante de mis ojos, sin arrugarme, casi ochenta años. Los mejores días de mi vida los he invertido en este último amanecer, en ésta noche que ya casi acaba para mí y para el Tercer Reich.

No es que una silla eléctrica sea ajena a mis deseos, no, no, claro que no. Pero he visto a más de un pobre imbécil morir tras las rejas y puedo decir que es un final patético. ¡Burocracia! ¡Tecnicismos! Si nos atrapan, merecemos morir en manos del enemigo. Y si fuera usted, Fraulein, la que estuviera en mis manos, créame que también sería torturada larga y bellamente hasta que sucumbiera. Porque así es la guerra, hermosa dama. Sin embargo, confieso que la perspectiva de un largo tiempo con su figura de valkiria ante mi, sosteniendo esa espada y esperando sin disimulada ansiedad a hundírmela en el pecho... es muy atractiva para mí.

¿Puede sentir a Hitler, mi Dios, en el aire? ¡Aspire hondamente! ¿No lo siente en el escozor del aroma a sangre fresca todavía? Me llena de angustia saber que empezará a llover de un momento a otro y que el agua se llevará la guerra, este ambiente de matanza que tanto amo. También la amo a usted, tan empapada en la guerra, tan manchada de rojo, tan atractiva, aún erguida y orgullosa...

No me insulte, Fraulein... ¿no puede recibir de buen agrado el halago de un hombre apasionado?

Curiosamente, usted me recuerda a todas las víctimas que hemos barrido durante el último siglo. Enumerar cada sitio en el que mi persona ha tenido la suerte de sembrar batallas, de verlas crecer, vivir, extenderse y morir, sería un acto de innecesaria vanidad. Conseguiría solamente enfadarla o deleitarla y creo que es más que suficiente la emoción que la domina ahora: el miedo.

Porque es usted una víctima más de ésta guerra. Nada la hace diferente a cada uno de los cuerpos regados por su ciudad. Cuando un hombre fracasa, también lo hace su linaje... ¿Le parece acaso, haber ganado algo más que la guerra misma? ¿Dónde está el vampiro Alucard? ¿Victoria Seras, su vástago? Je Je Je... Tengo un sentido del humor punzante, pero usted sabría disfrutar más de estos momentos, si me imitara, tan solo un poco.

Sé que cuando muera a vuestra bella y delicada mano, viviré para siempre en vuestros recuerdos. Usted continuará viéndome, en cada hombre que ame y que odie. En cada niño que sonría como yo ahora o que solloce silenciosamente... Haciendo bajar una lágrima desde sus ojos, imitando las gotas de lluvia que me atraviesan las mejillas. Y yo seré capaz de vivir en vuestra memoria, de separarme de usted y de ver este momento plasmado en cada presente sucedido en nuestro futuro. Veré deleitado a cada mujer valiente, a cada jovencita torpe o indecente, que sea capaz de pararse tan erguida como usted ahora, frente a mí, que soy escoria de las escorias, al mando de la más pura escoria... como usted es capaz de ver su ciudad devastada. Con la misma mezcla de misericordia, embeleso y admiración.

Me han llamado de peores maneras, mi queridísima Fraulein. Pero ese término es también incorrecto. Toda definición para alguien como yo, es incorrecta. Algunos investigadores han tenido la desfachatez de señalarme como "genocida" y han observado sus propios intestinos, pendiendo arrancados en las garras de mis enviados. He visto también cantantes, novelistas y poetas retorcerse de dolor desde alguna pantalla enorme, mientras yo ceno y disfruto. No puedo permitir que se atente contra mi honra y menos tamañas alimañas tales como estos "artistas", tan ineptos en tarea creativa. Hay un dibujante oriental que logró capturar un perfil cómico de mi persona y su vida fue perdonada. ¿Comprendes, entonces que no estoy en contra de las nobles labores artísticas? El resto, sin embargo, ha sido despachado.

Absolutamente todas y cada una de las iniciativas fueron tomadas por vuestro orador.

No guardo rencor alguno, le doy mi palabra de que soy un hombre que jamás ha conocido el odio. De lo único que sé y mucho, es del placer.

Si puedo extrañar algo de la Segunda Guerra y de los campos de exterminio, es el aire. No, lo que percibía era el miedo, fue mucho antes de que empezáramos a quemar los cuerpos. Ese aire frío, en el que podía detectar ese sabor conocido cada vez que la sangre se derramaba en la nieve.

Cuando mis hombres satisfacían sus necesidades carnales, era muy común que yo observara. No había nada de malo en eso. Llegaba a ser un ambiente semejante al de un prostíbulo y las mujeres se rendían a esta realidad, pronto dejaban de quejarse por servir a la armada. Fue una sorpresa para mí que una jovencita sucia y maltrecha se me dirigiera, por si fuera poco injuriándome a gritos por ser causante de alguna muerte sin importancia. Recuerdo haberme divertido mucho, viéndola avanzar a zancadas torpes, entre harapos llenos de sudor y quién sabe qué otras cosas, especialmente para abofetearme tres veces. Juro que rompió mis anteojos, me arañó el rostro y estropeó mi uniforme, pero yo no podía dejar de sonreír. No permití que mis francotiradores obraran. No es necesario agregar que mi fortaleza no es física. Pude haberle disparado, pero pensé que era valiente. ¿Sabe una cosa, Fraulein? Yo amo la valentía.

Ella me hizo lo que todo el que me ha conocido haría, si tuviera agallas. Es muy difícil encontrar tal vigor, atrevimiento y cuando este se manifiesta en un cuerpo femenino...¿Qué más podría pedirse? A pesar haber sido arruinada, seguía siendo una mujer. Y una mujer, merece regalos. Le envié rosas blancas, ni más ni menos. Un ramo de doce, en su camastro para el día siguiente. Me temo que la enviaron a la cámara de gas, a penas tres días después del incidente, pero es que yo nunca prometí más que amor y el amor no firma ninguna petición. El amor me hizo enviar esas flores, de tan buen porte, a una judía miserable. Eran más blancas que su piel y eso me irritaba y excitaba de una forma inigualable. Ella hubiera sido mi amante, de haber vivido más tiempo. Pero, no soy un hombre sentimental, como ya lo habrá descubierto.

Llegar hasta aquí no ha sido fácil. He pasado décadas enteras trabajando con frívolos burócratas, escondiéndome y esperando. He organizado este asalto, como tantos muchos otros, completamente solo. Todo lo que has visto y llamas masacre, es mi obra.

Pues porque yo he autorizado a estos supuestos "monstruos", para deshacer el desorden del caos en este silencio sepulcral. No quiero desmerecer la persecución, pero también peco de practicidad en algunos aspectos. Y ha sido todo muy fácil para mis hombres, obedeciendo mis órdenes más sencillas: Ser intrépidos en su cruel desenfreno. Han matado desde funcionarios políticos tras altos escritorios hasta niños de pecho en sus cunas. Han bebido su sangre y se han dado un banquete de carne inglesa. ¿Qué más podrían pedir? Ni siquiera el amanecer podrá barrer estas marcas de pasión en tu tierra. Ni siquiera cuando muchos de ellos se hagan polvo en las estacas de tu sirviente, podrán olvidar que probaron en sus labios a Integra Hellsing. Su valor ha sido mucho, a pesar de la cobardía con que amainaron ciertas circunstancias.

Nunca olvidemos que somos bárbaros, crueles y ricos por la gracia de Odín. Esa es mi inocencia, Fraulein. Soy un hombre que cree en sus convicciones. Aunque le parezcan ridículas, a usted y a muchos más.

¿Lo cree así? Si estudiara con atención mi pasado, vería que ni una sola de mis acciones ha tenido como objetivo mi propio bienestar material. Me refiero al dinero de cualquier país o al interés afectivo de alguien en especial. Soy tan puro como cualquiera de los niños que han engullido mis soldados.

Estoy feliz de que toda esta matanza sin sentido haya terminado. Tengo suerte de ser el último cuerpo que caerá en este campo de muerte. Es lógico que usted, mi bella Fraulein Hellsing, sea quien acabe conmigo después de todo.

Oh, de hecho, yo podría explicar el motivo de todas y cada una de las muertes acontecidas. Es la guerra, señorita Hellsing, que hace todos mis homicidios legales y más que legales, lógicos.

Usted me comprende: en el hueco más oscuro de su corazón, todas las víctimas se comprenden... Todos los que participamos esta obra, somos avasallados de una u otra forma. Pero algunos, avasallamos, a pesar de eso.

Soy un hombre razonable, por eso usted y muchos más, me desprecian.

El mundo nos ha dejado en la miseria. Si castigáramos todos los delitos que se cometen a diario, se llenarían las cárceles y las personas que hoy son carne de carroña, estarían de todos modos amontonados, gimientes e iracundos, en celdas frías y húmedas.

Si me dejara elegir a mi juez, jurado y verdugo, definitivamente sería usted a quién yo escogería para ejercer los tres cargos.

Su país no es tan grande, ni maravilloso. El crimen inglés siempre ha existido y existiría todavía si no hubiéramos barrido con esta ciudad, metrópoli para los delincuentes de la alta sociedad.

Lo último que le preguntaré, ¿me dejaría morir de rodillas ante usted? No porque ruegue por mi vida, ya la he perdido, sino porque deseo ver su rostro, el brillo de sus ojos encenderse, antes de que el mío se apague.

Tiene un carácter fuerte, pero debo admitir que la fuerza de su puño es incomparable. Llevaba tiempo sin probar mi propia sangre. Olvidé cuánto me gusta.

Si con mi vista al suelo debo morir, que así sea.

Si una mujer, joven, intrépida y hermosa, debe asesinarme, que así sea.

Su Dios no es mi Dios. Sería injusto que le pidiera piedad,¿no lo cree así?

Porque esto quedará plasmado en las páginas de la historia. Usted se convertirá en un icono de adoración, en un símbolo para su país, en otro objeto de orgullo y en un ejemplo más para todas las mujeres débiles y asustadizas, que sean capaces de mantener alta una espada.

Yo también seré bien recordado por Alemania y muchos han de seguir mis pasos. Puedo imaginar los ojos de mis niños, cuando algún día lean sobre mí y se llenen de admiración. Ellos tomarán gusto de la guerra y volverán una y otra vez, a caer sobre su ciudad.

Sus herederos los recibirán en cada ocasión y habrá masacres, por lo menos una cada cincuenta años. Saber eso me llena de esperanza. Entenderá ahora, mejor que nunca, cuan cierta es mi convicción.

Estoy listo, Fraulein, para morir si aún quiere matarme. Entienda que para asegurar nuestra inmortalidad, debe terminar mi vida.



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